jueves, 22 de diciembre de 2011




Valium es un verbo,
dócil un adjetivo pervertido.
...

Fuegos fatuos de colores,
epitafios construidos a base de hostias.

...

Camino desnuda,
osada.
Y canto,
bailo,
pinto.

...

Pero luego no me queda otra que ovillarme para limpiar el suelo de vómitos,
no puedo permitirme el lujo de escurrirme la próxima vez.

...

No me doy a nadie.

...

Y sueño.
Me rescatará,
no me asustará.

...

Me aferro a tildes torcidas,
a verbos pervertidos,
a instantes ajenos.

...

Un espejismo
que no se fija en la retina.
Ni siquiera en la de ellos.

...

No seré un ángel,
ni palabras de recuerdo,
ni impronta,
ni huella,
ni resuello.

...




Mi espalda,
tus manos,
pánico.
 



lunes, 19 de diciembre de 2011




No sé dónde se meten esos sonidos,
dónde hay un almacén de sonidos,
de instantes sonoros,
de vapores fónicos,
de alófonos que revolotean buscando su ente físico...

De fugas
y contrapuntos,
de semifusas perdidas.

De silencios borrachos.

De adagios tristes...

De claves de do crípticas,
de sostenidos difíciles.






Hace mucho que no hablo de la puta niña,
ni la menciono,
ni la toco,
ni la evoco,
ni la encierro,
ni siquiera la golpeo
 



domingo, 18 de diciembre de 2011




Y mientras miro brillos
y gilipolleces,
y escucho lo más insulso,
el puto corazón se me enzarza,
y no encuentra esa postura cómoda que quizá ni exista.
 



lunes, 12 de diciembre de 2011



Es lo que ocurre con los espejismos,
hoy te miré,
bajo la luz sincera que sólo procuran las bombillas,
sincera y cruel hasta el dolor.

Y vi el campo yermo que algún día fue tu frente,
campo yermo y limpio.

Pero, ¿a quién se le ocurre plantar ortigas?
Ésas crecen solas,
como las zarzas.
Solas,
salvajes,
hermosas.

Tu cráneo es ahora campo,
campo de escombros que no subliman.

Sigue soñando,
yo ya no puedo.