sábado, 15 de junio de 2013



Y un día vino
y confesó,
y no escribió más.
Porque estaba cansada,
porque no tenía sentido,
porque ya no le nacían alas...

lunes, 31 de diciembre de 2012



Y aquel cabrón me enseñó que no sabía mover las manos,

que no sabía besar,

que había palabras que no tenía derecho a pronunciar.
 
 
Aquel maestro miserable me enseñó de nuevo la culpa
 
cuando había decidido empezar a olvidarla.


 

viernes, 7 de diciembre de 2012

PUTA RETÓRICA



La esperanza se disipó a hostias
mientras te mordías los labios
y respirabas despacio
sin hacer ruido.


Las palabras te enrojecen,
ciertos giros,
sesgos,
determinados términos.

Y abrazas la suciedad,
 el vituperio,
el óxido,
a los suicidas,
el sexo sin disculpas...

Y lo haces tuyo,
lo transformas,
intentas hacerlo hermoso,
carne,
 "vehementas" la piel,
la estrujas,
le sacas el sudor
y te endulzas la boca.

Después te das la vuelta
y escupes frente al muro más triste
y juras que nunca quisiste ver más allá.

Y como no lo puedes remediar
¿sabes?
Cuando necesitas abrazos,
cuando tienes miedo,
cuando te haces daño,
y te cuesta respirar
porque el aire no se estanca,
te ovillas para coger fuerzas...
Y entonces,
abres un cuento,
y hay colores,
y risas
y besos blancos,
y lloras.

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012


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Tengo aquí el martillo,

a la derecha de Dios Padre,
 
encima de un montón de cuentos,

cerca del gato,

haciéndole compañía a mis perfumes,

invocando a la ropa sin planchar,

hermanándose con las tijeras,

intentando acallar la larga lengua del celofán,

lamiéndome la mirada.

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Tengo prohibidos determinados instrumentos,
 
determinados fármacos, 
 
determinadas drogas,
 
determinados hombres,
 
todos los hombres.

 

LAS GANAS

 
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Pero dejaré que se me atasquen,
ahí,
en las arterias,
que decías tú.
Y se convertirán en monstruos desquiciados,
y a esos no los detendré,
y juntos haremos una orgía.
 
Disfruta el tributo,
porque me da la gana.

 
 

jueves, 19 de julio de 2012




De nuevo ocho años,
ocho años tranquilos,
ocho años en casa,
ocho años de sábado por la mañana.

Mi hermana,
el vestido de ballet
y sus saltitos por toda la casa.

El tocadiscos suena,
el sofá marrón.

Y todo es bueno,
bonito,
y el lobo sólo sale en los cuentos,
fuera no existe,
y sonrío...