miércoles, 9 de noviembre de 2011

Antes de acostarme.




No encuentro fotos,
no encuentro música,
no sé qué leer,
no tengo ganas de ver la tele,
no me entra sueño,
ya hice ejercicio,
acosté a mi hijo,
medio comí algo,
no me he duchado,
sigo fumando,
siempre voy a dar con el mechero que no funciona,
no he hecho la comida de mañana,
no he bajado la basura,
no he hecho las llamadas telefónicas de rigor,
no he escrito nada,
no sé qué ponerme mañana,
no me he hecho entender,
he dicho alguna gilipollez,
he impostado,
no he malgastado,
no me ha mirado,
no me ha hablado,
tampoco me ha entendido,
no le he escrito,
a él tampoco,
no he conseguido no comer,
no me he puesto mis cremas,
no me he quitado el maquillaje,
ni los zapatos,
no he respirado,
me he golpeado,
no me he muerto,
pero no he llorado,
no se agota la reserva de mis taquicardias,
no he encontrado zombies,
he sonreído sin ganas,
me he enervado,
me he tomado todas mis pastillas,
he hecho una confesión innecesaria,
no he colocado mis muñecas,
no me he vestido mujer,
me he puesto una sombra,
apenas me he equivocado,
no lo he solucionado,
sigo instalada en la angustia,
me sigue doliendo la espalda,
y la garganta,
y mi entrecejo sigue fruncido,
sigo sin ir a la peluquería,
no encuentro el color,
ni el no-color,
ni los monstruos idóneos,
ni el dolor de cabeza idóneo,
ni el daño perfecto,
ni la solución perfecta,
he sido pesada,
renuente,
no he aprendido nada,
no he enseñado nada,
no he dado nada,
no me he atrevido,
no estaba sola,
he vuelto a golpearme,
quiero escribir sin comas y no me sale,
mi batería de exabruptos sigue siendo un estandarte,
he cambiado una -r por una -d,
he recordado,
hice una aclaración estúpida,
no me he mostrado,
me dejé los cascabeles en casa,
me afectó lo que no debía,
robé,
pequé,
no lo pagué,
no encontré penitencia-mi penitencia-la penitencia,
sigo escribiendo sola,
sigo sin escribirle,
continúo haciendo lo que me da la gana,
lo que no debo,
o lo que sí debo,
sigo confundiendo el metro con un confesionario...


domingo, 6 de noviembre de 2011



Atadito a mi cintura.
Seguro,
tranquilo,
suave.

Sólo he nacido para eso,
para tenerte atadito a mi cintura.

Agarrado a mis noches
pegadito a mi costado.

Sólo he nacido para eso,
para tenerte pegadito a mi costado.

Para sentirte respirar,
para oírte los sueños.

Esta noche sólo he nacido para eso,
para nada más.
 




 

Un nicho recién tapiado
y a la espera de ser estrenado de nuevo...

Y me gusta.

No sé si serán estas cosas una perversión mía.

Pero ese color blanco se me antoja el culmen de la pureza a la que puedo aspirar,
a la que llegué.

A la que perdí,
por imbécil.

A la que,
quién sabe,
vuelva a perder de rodillas.

Es lo que me parece,
un nicho recién tapiado
 






viernes, 21 de octubre de 2011



Un establo vacío,
una casucha abandonada,
un corral,
una puerta,
piedras
y un ventanuco.

El taller habitado por fantasmas.
el cuarto de baño por monstruos,
y en la habitación sólo había carne.

En la cama,
muertos.

Ya sé que no hay camas mágicas,
hijo de puta...

Tumbada, 
febril,
barruntando una enfermedad de temporada,
adormilada.

Sola,
con un hombre.
Con los ojos cerrados,
la consciencia perdida.

El monstruo a mi lado
erguido,
rozándome.

Un monstruo grande
muy grande.

Era una puerta,
no hay camas mágicas,
lo aprendí hace mucho tiempo.
 

martes, 18 de octubre de 2011

Ellos



Y no te echarán de menos,
y da igual,
y te miran sus caras,
y todo da igual.

Una sonrisa eterna que regalan a cualquiera,
esa luz de los ojos que aquí no se queda en lo lirico.

Eso es la química,
porque la química no entiende de sentimientos,
porque la química no tiene recuerdos.
Pero se pega en la piel
se adhiere tanto
que es imposible deshacerse de ella sin quedarse desnudo para siempre.

Y todo da igual
porque te miran con su cara de luna.
Y la luna está ahí
y tampoco tiene recuerdos.

Aliento y vida,
y yo les doy las gracias
por no dejarme en cueros.

Porque es fácil dejar de tener frío
porque es fácil cobijarse
porque es fácil dejarse querer
aunque no existan recuerdos.

Porque es desinterés,
porque es víscera pura.

Y sólo puedo dar las gracias
por cambiar de opinión a tiempo .
Y pediros perdón
por no ser capaz de dedicaros otra cosa
que esta suma de torpezas.
 



Y la bañera era triste
una bañera a medio lavar.

Las bañeras no deberían llenarse con lágrimas.
 

sábado, 15 de octubre de 2011



Sin equilibrio,
con viento,
pendulando
con los huesos al borde del quiebro.

Sin cuencas
en los ojos rotos.

Y con un deseo horrible
de dejarme caer.

He renunciado a la red
como un  fingido acto voluntario
valiente.
Pero no había red.

Borracha
sigo caminando.

La cuerda floja,
la cuerda floja
la boca floja
la calma floja
la risa floja
las piernas flojas.

La vida floja.